Los ovillos de mi cabeza
me susurran cuentos sin final
caminan en puntillas de pie por todas partes,
y aunque susurren historias
gritan que están vivos.
Los rincones
con sus esquinas
logran frenarlos,
sólo por momentos,
luego, continúan sus trayectos
rumbos indefinidos.
En invierno son tantos los ovillos de mi cabeza!
Son libres de elegir en que tono conversar,
entre si y conmigo
y son libres de elegir
por dónde andar.
Yo no soy quién los impulsa,
soy quién no los para.
Es tan dialéctico
como vital
sentirlos desacomodar todo,
generando caos.
Creando configuraciones extrañas.
mostrando un verdadero enredo
que busca ser
un tejido.